domingo, 26 de junio de 2011

EL YON GALLIANO DEL BARRIO

Los que me conocen saben que recito un mantra cada vez que escucho una estupidez, memez, tontez, sandez y otras muchas cosas que acaban en "ez". Ese mantra es una canción que aflora a mi mente y consigue relajarme, PAROLE PAROLE PAROLE, con ello logro mantener cierto equilibrio mental ante tanto tonto que nos rodea.

Bien el lunes mis biorritmos ya estaban alterados ante la cercanía de la calor y el puñetero levante; en previsión de la bajada de tensión que de seguro iba a darme decidí pasar a eso de las 7:30 a.m. por el bar del Gurú Pepe (si a ese boquete en la pared se le puede llamar bar), a tomar un buen café para sobrellevar el día. Entonces, ya llegado y café en mano, ocurrió.... no puedo describir el olor que llegó desde la entrada, pero desde luego no presagiaba nada bueno; ese café estupendo, denso, cálido, preparado con amor fraternal por mi Gurú se negaba a bajar por mi garganta. Al girar la vista para comprobar la procedencia de ese hedor acre e intenso, reventador de fosas nasales lo vi. Me habían jorobado el que posiblemente es uno de los mejores momentos del día, justo en su comienzo, lo que iba a motivar que mi día fuera una tortura desde ese entonces. El mantra no acudió a mi ayuda, creo que mi consciente aún no estaba despierto y la bestia afluyó en mi..

Primero ataqué su estilo con frases al estilo de "al menos lleve Ud. con decoro el bañador Meyba", "a su camiseta Imperio no le vendría nada mal que le rapasara Ud. con una aguja los boquetitos" y " El creador del estilo Grunge estaría de acuerdo con su Peinado". Pasé después al tema de la higiene personal con unas recomendaciones sobre el uso de desodorante sobre un sobaco ya fosilizado por la falta de lavado. Y terminé por recomendar que al "local" se debería de no permitir el acceso a según que determinado tipo de gente.

Con un gesto simulando un conato de vómito abandoné el local, antes de que el sujeto reaccionara y pudiera contestar por señas en mi cara su opinión respecto a mis comentarios; y es que ya no tengo edad para empezar una pelea de bar. Efectivamente el día fue una mierda desde ese momento.

Regresé  a última hora, en el paseo vespertino de mi perra, desde el fondo de la barra el Gurú Pepe me dijo con ronca voz: " vaya la que has liado esta mañanita"; " ¿quién yo?" respondí incrédulo, " no me acuerdo bien, estaba bastante distraido, y sin tomar café". Entonces la mirada del Gurú se posó en mí, me señaló con el dedo y pronunció las palabras que desde ese lunes noche han cambiado mi vida.

"Insultas a la gente, te metes con su ropa, con su modo de vida, con su apariencia física y después dices que no lo recuerdas que te faltaba cafeína, que no encontrabas bien!!; tú no eres tú, eres... Yon Galliano!"

Lo peor no es ver como la gente cruza la calle susurrando el comentario de " ten cuidado y cruza que el Galliano tiene mala cara hoy". No, lo peor es esa madre que lleva dos días dándome el coñazo para que le haga un vestido a su hija para la boda de no sé quién coño!.

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