Leí hace poco un estudio realizado por cierta universidad estadounidense, en el cual, dentro de un entorno controlado, introdujeron 10 chimpacés, no especificaba si de ambos sexos, lo siento por la Aido (bueno poco se va a jorobar estando ahora en la ONU). En el entorno encontraban todas las necesidades cubiertas y además colgando de una gran cubo a una altura de 6 metros se encontraban el manjar por excelencia; una gran variedad de fruta fresca.
Como primer paso y tras varias discusiones simiescas eligieron un líder, éste tras evaluar la situación del cubo decidió buscar ciertas "herramientas" a su alcalnza y construyeron entre todos una especie de montículo con la altura perfecta para alcanzar el cubo lleno de fruta. Primero el líder subió y trato de alcanzar la fruta ante el ughughgughbuggu uguhgughgughugh shaick chaick de los demás. Al tocar el cubo recibió lo peor que puede recibir un chimpancé, un manguerazo de agua helada. Ni que decir tiene el rebote y la fustración del líder ante tal duchazo, y la incredulidad del resto.
Uno tras otro los demás fueron intentándolo con el mismo resultado, agua helada; el cubo con fruta se cambiaba cada día, así veían los pobres simios como esa fruta se mantenía fresca gracias auna mano muy cabrona que además no le dejaba tocarla. Siguieron haciendo su vida normal y se acostumbraron a la presencia del cubo y la fruta, a los cuales miraban con cierta pena y una caida de baba impresionante; pero jamás en los tres meses siguientes se atrevieron a intentarlo.
El experimento continuó, sacaron al líder e introdujeron a un nuevo individuo; tras varias discusiones simiescas, se eligió un nuevo líder. Al cabo de unos momentos el nuevo divisó el cubo con fruta y le resultó extraño que estando al alcance (seguía el montículo) ninguno fuera a por él. Ni corto ni perezoso se fue al mismo, recibiendo un mensaje por parte del resto de que era peligroso hacerlo so pena de acabar mojado y helado. El mensaje se emitió como suelen hacerlo los chimpancés en este tipo de caso de alto peligro, entre todos le dieron una soberana paliza. El nuevo medio muerto comprendió que era peligroso acercarse al cubo sin saber por qué; pero aceptó que eso era inalcanzable.
Uno a uno fueron cambiando a los individuos, cada nuevo intentaba alcanzar el cubo con el resultado de peligroso-paliza. al final todos los individuos que se encontraban en el recinto eran nuevos, ninguno de ellos había probado el duchazo de agua helada al intentar alcanzar la fruta en el cubo por tanto no sabían que les esperaba y resultaba cuiroso que todos asumían que era imposible por algún motivo sin saber cúal.
Tras leer esto estoy seguro que muchas veces nos hemos encontrado en estas circunstancias, cuantas veces nos habrán dicho que tal o cual cosa no se podían hacer, o nos habrán corregido de malas formas por intentar algo, y sin decirnos exactamente por qué no se puede hacer.
no voy a decir las conclusiones del estudio; pero si os diré una cosa.... Sólo nos diferenciamos en que ellos comen más fruta que nosotros.
Como primer paso y tras varias discusiones simiescas eligieron un líder, éste tras evaluar la situación del cubo decidió buscar ciertas "herramientas" a su alcalnza y construyeron entre todos una especie de montículo con la altura perfecta para alcanzar el cubo lleno de fruta. Primero el líder subió y trato de alcanzar la fruta ante el ughughgughbuggu uguhgughgughugh shaick chaick de los demás. Al tocar el cubo recibió lo peor que puede recibir un chimpancé, un manguerazo de agua helada. Ni que decir tiene el rebote y la fustración del líder ante tal duchazo, y la incredulidad del resto.
Uno tras otro los demás fueron intentándolo con el mismo resultado, agua helada; el cubo con fruta se cambiaba cada día, así veían los pobres simios como esa fruta se mantenía fresca gracias auna mano muy cabrona que además no le dejaba tocarla. Siguieron haciendo su vida normal y se acostumbraron a la presencia del cubo y la fruta, a los cuales miraban con cierta pena y una caida de baba impresionante; pero jamás en los tres meses siguientes se atrevieron a intentarlo.
El experimento continuó, sacaron al líder e introdujeron a un nuevo individuo; tras varias discusiones simiescas, se eligió un nuevo líder. Al cabo de unos momentos el nuevo divisó el cubo con fruta y le resultó extraño que estando al alcance (seguía el montículo) ninguno fuera a por él. Ni corto ni perezoso se fue al mismo, recibiendo un mensaje por parte del resto de que era peligroso hacerlo so pena de acabar mojado y helado. El mensaje se emitió como suelen hacerlo los chimpancés en este tipo de caso de alto peligro, entre todos le dieron una soberana paliza. El nuevo medio muerto comprendió que era peligroso acercarse al cubo sin saber por qué; pero aceptó que eso era inalcanzable.
Uno a uno fueron cambiando a los individuos, cada nuevo intentaba alcanzar el cubo con el resultado de peligroso-paliza. al final todos los individuos que se encontraban en el recinto eran nuevos, ninguno de ellos había probado el duchazo de agua helada al intentar alcanzar la fruta en el cubo por tanto no sabían que les esperaba y resultaba cuiroso que todos asumían que era imposible por algún motivo sin saber cúal.
Tras leer esto estoy seguro que muchas veces nos hemos encontrado en estas circunstancias, cuantas veces nos habrán dicho que tal o cual cosa no se podían hacer, o nos habrán corregido de malas formas por intentar algo, y sin decirnos exactamente por qué no se puede hacer.
no voy a decir las conclusiones del estudio; pero si os diré una cosa.... Sólo nos diferenciamos en que ellos comen más fruta que nosotros.
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