viernes, 23 de diciembre de 2011

LA CARTA A LOS REYES MAGOS

Hace ya muchos años que no les escribo carta, ni siquiera e-mail; y sin embargo sigo dejando los zapatos cada noche del 5 de enero bajo la ventana. No quiero decir con esto que haya perdido la ilusión, simplemente no es la misma que cuando tienes cinco años, eso es obvio.
Este año si la he escrito, aún no la he enviado, me da miedo que todo lo pedido al final no lo traigan, ha sido poca cosa y muy simple, yo veo fácil que me lo puedan conseguir, y si al menos no todo sí  una parte. Me he fijado en lo que ellos entregaron como presente a ese niño en el pesebre; pues en el fondo cada año que empieza, y más en estos tiempos, somos niños a los cuales les queda toda una dura tarea por delante, y por tanto necesitan de una ayuda en forma de regalo para llevarla a cabo, yo mismo la necesito y pienso que todos también. Precisamente esa es la ilusión que me llena estos días y esa carta, el tener unos presentes para poder realizar todo lo que me queda por delante, sin olvidarme por supuesto que debo poner también de mi parte.
Por tanto les he pedido:
Oro, en forma de trabajo para que podamos pasar el año sin apuros.
Incienso, en forma de alegría y tranquilidad para afrontar los malos momentos que nos tienen que venir.
Mirra, en forma de sabiduría para saber elegir en cada momento los actos y palabras más adecuados para ello.
Como véis no es mucho y sin embargo parece del todo imposible que lo puedan traer todo. yo les he prometido que me esforzaré e portaré bien con el compromiso de no dejar de intentarlo.

Bueno y si de paso me encuentro en mis zapatos las llaves de un coche nuevo......

jueves, 1 de diciembre de 2011

La Barbacoa y el Flamenquín (un relato de terror)

Hoy he participado por primera vez en una terapia de grupo personalizada, y digo personalizada porque la única persona que ha contado sus mierdas he sido yo; al menos me gustaría pensar que tengo una conversación interesante, pues de lo contrario le veo poco sentido. Resulta curioso que sacar lo peor de tí pueda hacerte sentir mejor. Bueno a lo que iba; como la cosa ha ido de rebuscar en el pasado he recordado una historia ocurrida hace bastantes años; ahora, viéndola con el paso del tiempo puede tener hasta gracia, sin embargo en ese momento fue terrorífica, sobre todo para las personas involucradas.
Para evitar herir sensibilidades de las personas afectadas y de paso una demanda (espero que llegado el caso mi buen amigo José Luis me pueda sacar del apuro, una vez más), no daré nombres sólo iniciales.
Entonces, en esa noche a mediados de verano en 19.... se celebraba una barbacoa, digamos que en la parte trasera de Cortadura, y adentrada la noche, un joven y casi inexperto J.M. tras un largo tonteo con la no menos joven y nada inexperta E.M.Z. o Z.E.M. ..., bueno seguro que él era J.M.; decidieron que lo mejor en esos momentos, tras acabar de apurar los restos de varios calimochos, era el ideal para dejar el tonteo y pasar directamente a la tontería. Para ello buscaron un lugar lo suficientemente alejado, con algunas comodidades y buena visión, por si llegado el caso hubiera que buscar la excusa perfecta ante terceros. Encontrado el lugar, una hondonada arenosa arropada por las dunas y teniendo por colchón la fina y sedosa arena del lugar, dieron rienda suelta a la pasión, a la cual toda la noche le habían puesto freno (freno+calimochos) y tras el ritual previo, ya despojados de gran parte de sus ropas sobre todo de cintura para abajo, J.M. .... entró en ella.... .
Pasados unos breves instantes los ojos de M.Z.E. se clavaron petrificados en los J.M. y en susurro sólo perceptible para ellos dos le preguntó:
 "¿Qué se supone que estás haciendo?.
 Él nublado por la duda y algo más por el alcohol, le contestó: "Follando tengo entendido".
E.Z.M. echando la cabeza hacia atrás a la vez que contorsionaba su pelvis soltó con voz cavernosa: "Conmigo seguro que no".
En ese instante la brisa se paró de manera extraña y repentina; un escalofrío eléctrico recorrió la espalda de J.M.; que incorporándose sobre sus rodillas y bajando la vista pudo comprobar que su miembro viril estaba maltrecho y completamente...... embadurnado de fina y sedosa arena!!!
No sé como acabó realmente la historia, he escuchado varias versiones y todas, os puedo asegurar, acaban mal.
Sólo sé que J.M. después de aquella noche jamás ha vuelto a probar un Flamenquín.