domingo, 22 de enero de 2012

LA LEYENDA DEL AMOR

En el Olympo, al nacer Afrodita, los dioses iban a  celebrar un gran banquete; no faltaría de nada y nadie quería perdérselo, por tanto Zeus invitó a todos. Y entraron todos excepto la diosa de la Pobreza, la cual no vestida para tal maravillosa ocasión (un harapo andrajoso no pegaba), y por tanto le negaron la entrada.
Lamentándose quedó tras la puerta en el jardín a la espera de las sobras o de una oportunidad de entrar. Avanzado el banquete el dios de la Abundancia (entendida como recursos para solucionar problemas), de nombre Poros (no comment), notándose ligeramente mareado por la ingesta del excelente vino de Zeus, decidió salir al jardín para tomar un poco del puro y fresco aire del famoso monte; con tan mala suerte que tropezó y dio con su cuerpo en tierra, quedando muy malamente por la ciada y el vino.
Estaba ella, la diosa de la pobreza, compadeciéndose cuando lo vio caer, observando la oportunidad que ansiaba encontrar. "Vaya", pensó, "el dios de la Abundancia (entendida como recursos para solucionar problemas), con él seguro que cambiará mi suerte, así pues me uniré a él". *
Y de esa unión nació el amor.
Tras leer esta leyenda me quedé pensando hasta lograr explicarme muchas cosas, pues nació de la unión entre una necesitada y un borracho, con unos genes que de una parte le hacen ser sufriente, lamentoso, desgraciado y por otra oportunista, capaz de cualquier artimaña para lograr su fin y listo.

Eso sí, con Afrodita al lado gana mucho.

*El banquete, Platón.

lunes, 16 de enero de 2012

La Señora Rosario

La Señora Rosario es muy mayor, 79 años; con esa edad ve la cosas desde una perspectiva diferente a como la podamos ver nosotros. Cada vez doy mayor importancia a las cosas que cuenta y su forma de enfrentar la vida que le queda por delante, no sólo le escucho más a ella, también cada vez más a mi madre y en general a todas esas personas que han pasado por una serie de dificultades a lo largo de su dilatada vida, en especial en la llamada época del hambre. Todas ellas hijas de la posguerra, con esa experiencia es normal que contemplen todo lo que nos está pasando ahora con la serenidad justa para enfrentarse a estos tiempos.
Son ellas, que han tenido poco o nada, las que encuentran los recursos necesarios para ayudar a sus hijos y nietos de una simple pensión, las que siempre tienen algo en la despensa para hacer un puchero sabroso, las que conocen el valor del ahorrar y no gastar más de lo que tienes, las que dan una sonrisa con los buenos  días y para ellas son buenos aunque truene, las que saludan a todo el barrio y se conocen los nombres de todos los niños sin faltarles una mirada de ternura al verlos; al tiempo que te dicen cuídalos con el conocimiento de lo necesidad de hacerlo. Cuanto debemos de aprender de ellas, cuanto nos hemos olvidado de su ejemplo, de dejarnos enseñar por ellas y sobre todo de disfrutar y dar gracias de lo que tenemos, aunque sea poco, muy poco.
Esta mañana temprano he visto de lejos, al otro lado de la calle, su pelo canoso, su forma de andar echada hacia delante, encorvada por el paso del tiempo y esa sonrisa que nunca le abandona; seguro que iba a comprar para un regimiento, "su regimiento". Me han asaltado tantos pensamientos por mi cabeza que he cruzado en su busca para darle un beso y gran abrazo, al hacerlo estaba también abrazando a mi madre, mi tía Ani, mi tía Reme, mi tía Paquí, mi tía Pepi, mi pobre tía Mari, a la madre de Serafo, a la de Koji........
Y sonriendo me ha dicho: "hoy me has alegrado el día".
Y usted y otras tantas como usted, Señora Rosario, nos lo alegran siempre.

miércoles, 4 de enero de 2012

Triste soneto

Soneto triste apuntillado con pareado

 Aquellas tardes de gloria han pasado
 cortando sobre tela el patrón del Burda*,
 Parando para el café o en verano un helado, 
sin importar si la mano era diestra o zurda


 Que lance la primera piedra el valiente. 
Que parta el tronco con su  misma cuña.
 Que lo confíese en frío o en caliente.
 Que sin ti se corto el pelo o las uñas. 


Sin embargo los que antes te usaban,
sumidos con pena en negro miedo,
ahora te odian, cuando antes te amaban.


 Pues ya no queda mas tela que cortar
 y el tosco papel que recoge mi nomina
 a partir de Febrero  vas a trocear.


 Tijeras sin culpa solo eres un instrumento;
 La mano que te empuña da el tormento


*(Burda: mítica revista alemana de los '70, donde no se entendía un carajo debido al idioma, pero que entregaba los patrones para hacerte tus vestiditos. pronto volveremos a ella)