Me gusta el café. El café CAFÉ no el aguachirri de los aviones. Ese es uno de los motivos, aunque no el principal, por el cual voy a menudo a visitar el Gurú Pepe ( oh!, pozo de sabiduría); llegar a su antro es llegar al mundo del aroma del café, no sé como lo hace, pues no te puede ver llegar; pero llegas y ya se está girando con tu café preparado. Hay parroquianos que van siempre a la misma hora, yo tengo idas y venidas, por eso me asombro con ese detalle.
No sé la marca que usa, ni si tiene filtro para el agua, ni cuantos años tiene la máquina porque la limpia entera todos los días y una vez al mes la desmonta él mismo, un artista de la pista... . Bien esta mañana temprano fui a buscar un poco de sabiduría y un café-café. Hoy el Gurú Pepe no hablaba, estaba como flotando detrás de la barra, sin faltarle un detalle, observando a la parroquia, midiendo sin medir todos sus movimientos, con el ritmo adecuado, las tazas a la distancia justa, un leve giro de muñeca para calentar la leche, el arco descrito por su brazo para depositar la taza en la barra ...puro Zen amigo mio, puro Zen. Pero faltaba algo, faltaba ese "tu cafelito y este sólo pá tí" con el que acompaña cada puesta.
Algo ocurría, desde mi sitio en la barra (estratégico para no perder detalle de su profundo saber) pude ver un catálogo de máquinas de café con una página señalada, con una inclinación de cabeza le indiqué al Gurú si podía "bichear" el catálogo, con una leve caida de ojos me dijo que sí.
Rápidamente miré la página señalada, ahí estaba una mega-máquina, niquelada, brillante, de cuatro brazos, dispensador y molinillo incorporado, totalmente automática, posibilidad de programar las micras del molido y la cantidad de grano a moler, compartimento para mantener la leche caliente y evitar la creación de nata. La pera, un maquinón, hasta yo hago café con eso. Esperé con el debido respeto el momento adecuado, inclinando la cabeza le dí pie a que me hablaramos.
.- Estimado Gurú Pepe, ¿vas a comprar esta máquina? ¿es espectacular!!- dije yo.
.- Me la quieren regalar los proveedores de café, es bonita, eh!!
.- ¿ Y cuando te la traen?
.- No la quiero-contestó rápidamente el Gurú Pepe.
Al ver mi cara de: no me puedo creer que digas que no a este maquinón que vale un pastizal; o sea cara pavo, el Gurú Pepe me contestó.
.- Te quedan muchas cosas que aprender todavía... Sólo te diré una cosa, si tengo la máquina nueva ¿que voy a hacer aparte de poner una taza debajo?
Puro Zen amigo mio, puro Zen.
No sé la marca que usa, ni si tiene filtro para el agua, ni cuantos años tiene la máquina porque la limpia entera todos los días y una vez al mes la desmonta él mismo, un artista de la pista... . Bien esta mañana temprano fui a buscar un poco de sabiduría y un café-café. Hoy el Gurú Pepe no hablaba, estaba como flotando detrás de la barra, sin faltarle un detalle, observando a la parroquia, midiendo sin medir todos sus movimientos, con el ritmo adecuado, las tazas a la distancia justa, un leve giro de muñeca para calentar la leche, el arco descrito por su brazo para depositar la taza en la barra ...puro Zen amigo mio, puro Zen. Pero faltaba algo, faltaba ese "tu cafelito y este sólo pá tí" con el que acompaña cada puesta.
Algo ocurría, desde mi sitio en la barra (estratégico para no perder detalle de su profundo saber) pude ver un catálogo de máquinas de café con una página señalada, con una inclinación de cabeza le indiqué al Gurú si podía "bichear" el catálogo, con una leve caida de ojos me dijo que sí.
Rápidamente miré la página señalada, ahí estaba una mega-máquina, niquelada, brillante, de cuatro brazos, dispensador y molinillo incorporado, totalmente automática, posibilidad de programar las micras del molido y la cantidad de grano a moler, compartimento para mantener la leche caliente y evitar la creación de nata. La pera, un maquinón, hasta yo hago café con eso. Esperé con el debido respeto el momento adecuado, inclinando la cabeza le dí pie a que me hablaramos.
.- Estimado Gurú Pepe, ¿vas a comprar esta máquina? ¿es espectacular!!- dije yo.
.- Me la quieren regalar los proveedores de café, es bonita, eh!!
.- ¿ Y cuando te la traen?
.- No la quiero-contestó rápidamente el Gurú Pepe.
Al ver mi cara de: no me puedo creer que digas que no a este maquinón que vale un pastizal; o sea cara pavo, el Gurú Pepe me contestó.
.- Te quedan muchas cosas que aprender todavía... Sólo te diré una cosa, si tengo la máquina nueva ¿que voy a hacer aparte de poner una taza debajo?
Puro Zen amigo mio, puro Zen.
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